QUIERO HABLAROS de la SANACIÓN y ENVIAR la SANACIÓN a OTROS.
Para enviar cualquier VIDA de valor duradero, no simplemente instantáneo, de energía física que pueda elevar a otro momentáneamente, primero se debe sacarLA de la Consciencia Divina durante la meditación profunda, y mientras se hace, re-dirigirla hacia el objeto de vuestras buenas intenciones. No hay nada en vuestras energías personales, que abra las puertas de la mente de otro a la Verdad. Solamente la Verdad misma puede abrir las puertas, puede iluminar, puede sanar. La pequeña mente “yo” no es nada sino consciencia electromagnética finita, opiniones humanas, prejuicios, reacciones negativas, argumentos lógicos y racionalizaciones nacidas de experiencias previas. Hasta que el pequeño “yo” del ego sea capaz de ver lo Divino y abrirse para recibir lo Divino, en tal cantidad como esté dispuesto a dar tiempo para recibirlo, se quedará insensible a cualquier Verdad que pueda presentarse. De veras lo rechazará con vehemencia.
A tantos millones les encanta rezar, les encanta pedir, y desean ser oídos. Tantas personas resisten dar el tiempo a la meditación. ¿Por qué? Porque realmente no creen que estarán en contacto con la Consciencia Divina. Si creyesen, la meditación sin duda, sería su tiempo de paz y alegría más realizado durante el día. Cuando surge el estrés, la infelicidad aprieta, la tristeza llora, cuán bendito y maravilloso debería ser para vosotros poder decir; “Esto lo llevaré a mi Padre, en el Cual todo es consuelo amoroso y la satisfacción de mis necesidades actuales.”
Esto es lo que hice mientras estuve en la tierra, cuando estaba perplejo, o infeliz - tomé tiempo para descansar la mente, e invitar a mi amado ‘Padre’, a que entrara con la plenitud de su poder, a tomar el control y traerme la paz profunda , la fuerza e inspiración para seguir mi misión.